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Sistemas no tripulados / Aerial Drones

Munición merodeadora Skystriker: Elbit Systems sobre el control humano y el futuro de la tecnología de drones

La munición merodeadora combina reconocimiento y ataque de precisión en un único sistema. En la DroneVation & Defence 2026, Michael Edelstein, de Elbit Systems, habló del Skystriker, del papel de los operadores humanos y de cómo los conflictos actuales influyen en las capacidades no tripuladas.

Major General Michael Edelstein, Elbit Systems
© Unmanned Magazine/Sebastian Freiler

Traducido de la entrevista original en alemán:Revisado por la redacción de Unmanned Magazine.

La munición merodeadora es una de las capacidades que más rápido crecen en el campo de batalla moderno. Combina reconocimiento y ataque de precisión en un único sistema. En la «DroneVation & Defence 2026», el general de división (retirado) Michael Edelstein, vicepresidente ejecutivo de Estrategia y Desarrollo de Negocio de Elbit Systems, habló en una entrevista sobre la munición merodeadora Skystriker, el papel de los operadores humanos en los futuros sistemas autónomos y la forma en que los conflictos actuales configuran la próxima generación de capacidades no tripuladas.

General, ¿qué distingue al sistema Skystriker?
Skystriker es un sistema de munición merodeadora maduro, desarrollado para batir blancos que solo quedan expuestos brevemente o que solo pueden seguirse durante un tiempo limitado. Como la munición ya está en el aire, puede cerrar muy rápidamente el enlace entre sensor y efector. La propulsión eléctrica garantiza una firma acústica muy baja. Por ello, el sistema puede operar a baja altura y es difícil de detectar. Skystriker es, por tanto, un sistema de armas silencioso y de gran precisión que puede batir blancos por sorpresa. El sistema puede desplegarse como sistema individual o como parte de una red de varios sistemas interconectados.

¿Cuánto tiempo puede permanecer el sistema en el aire?
Ofrecemos distintas versiones. El modelo básico tiene una autonomía de vuelo de hasta dos horas y media y, por lo general, un radio de acción operativo de 40 a 60 kilómetros o más, según el enlace de comunicaciones. El sistema tiene un diseño modular. Según la misión, puede equiparse con distintas cabezas de combate o con baterías adicionales.

¿Cuánto control conserva el ser humano en un ataque con munición merodeadora?
En Elbit, todos nuestros sistemas están diseñados para que haya un ser humano en la cadena de decisión. Tecnológicamente, el empleo totalmente autónomo ya es posible. Nuestros sistemas pueden detectar e identificar blancos de forma fiable y autónoma mediante el reconocimiento automático de blancos (Automatic Target Recognition, ATR, nota de la redacción). Sin embargo, por razones jurídicas y éticas, nuestros sistemas están concebidos para la toma de decisiones humana. La cabeza de combate permite batir distintos blancos: desde vehículos blindados de combate hasta fuerzas enemigas y blancos situados detrás de muros.

La guerra de Ucrania se considera un laboratorio de la guerra con drones. ¿Aprenden ustedes de los conflictos de Oriente Próximo?
No nos centramos en un solo conflicto. Estudiamos la evolución en todo el mundo, escuchamos a nuestros clientes y analizamos la experiencia operativa de distintos teatros. Al mismo tiempo, invertimos mucho en simulación. No se puede desarrollar un sistema solo para el campo de batalla de hoy. Hay que intentar anticipar las amenazas futuras. La tecnología evoluciona de forma continua y ambos bandos aprenden constantemente. Nuestro objetivo es estar siempre un paso por delante.

La tecnología de drones se desarrolla con extrema rapidez. Ucrania crea nuevas soluciones, Rusia reacciona a ellas y este ciclo continúa. ¿No dificulta eso la producción en serie de nuevos sistemas?
El campo de batalla cambia rápidamente, pero no todas las tecnologías evolucionan al mismo ritmo. Los drones pequeños o los protocolos de comunicación pueden desarrollarse muy deprisa, mientras que los sistemas de armas de mayor tamaño necesitan más tiempo. Por eso la flexibilidad es decisiva. Si se desarrolla un sistema para un escenario muy concreto, puede quedar obsoleto rápidamente. En su lugar, hace falta una arquitectura modular que permita integrar nuevas tecnologías con el tiempo. Hoy muchas capacidades se basan en software, lo que hace que las actualizaciones sean considerablemente más fáciles de implantar que en el pasado. Al mismo tiempo, nuestros ingenieros integran de forma continua nuevas tecnologías en nuestros procesos de fabricación para atender pronto los requisitos de nuestros clientes, por ejemplo la capacidad de aumentar rápidamente la producción o de aplicar otros requisitos específicos.

Si mira cinco o diez años hacia el futuro, ¿hacia dónde irá la tecnología de drones?
Todavía estamos lejos de haber alcanzado los límites tecnológicos de los sistemas no tripulados. En el plano de las plataformas, a mi juicio, los sensores seguirán mejorando; serán más pequeños, más capaces y más diversos. Sin embargo, el mayor avance quizá esté en la cooperación entre distintos sistemas, es decir, plataformas tripuladas y no tripuladas apoyadas por la inteligencia artificial tanto en el plano de la plataforma como en el del sistema. El reto ya no es solo detectar y batir blancos. El reto es identificar los blancos correctos, minimizar los daños colaterales y hacer que las operaciones militares sean más eficientes y más rentables. Un avión de combate que opera junto con drones autónomos como «wingmen» es un ejemplo. Pero habrá otras aplicaciones. La fortaleza de Elbit está en unir distintas plataformas, sensores y tecnologías en un sistema coherente, en tierra, en el aire y en todo el campo de batalla.

Créditos de las imágenes

© Unmanned Magazine/Sebastian Freiler
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