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Sistemas antidrones

Armas láser como protección adicional contra drones: entrevista con Igal Helemski, de Rafael

Las armas láser se consideran una tecnología clave para la futura defensa aérea. En DroneVation & Defence 2026, Igal Helemski, de Rafael, habló sobre los sistemas láser de la empresa, las lecciones de los conflictos actuales y el futuro de la defensa aérea autónoma.

Igal Helemski Rafael
© Daniel Auer

Traducido de la entrevista original en alemán:Revisado por la redacción de Unmanned Magazine.

Las armas láser se consideran una tecnología clave para la futura defensa aérea. Su función es complementar los sistemas de defensa existentes y abrir nuevas opciones, en particular en la lucha contra drones. En «DroneVation & Defence 2026», Igal Helemski, director de Marketing y Desarrollo de Negocio de Air & Missile Defense Systems en Rafael, habló en una entrevista sobre el sistema láser de la empresa, las lecciones de los conflictos actuales y el futuro de la defensa aérea autónoma.

Señor Helemski, ¿qué sistemas de defensa aérea basados en láser ofrece Rafael?
Ofrecemos tres categorías principales de sistemas basados en láser. La primera es el láser de alta potencia Iron Beam. Pertenece a la clase de 100 kilovatios, alcanza hasta diez kilómetros y está diseñado para batir con precisión drones, vehículos aéreos no tripulados (UAV), proyectiles de mortero, cohetes, misiles de crucero y amenazas comparables. La segunda categoría es el láser de potencia media Iron Beam M, donde la «M» significa «Mobile». El sistema tiene una potencia de 50 a 70 kilovatios y un alcance eficaz de unos cinco kilómetros. Está diseñado para los mismos escenarios de amenaza. Actualmente se desarrolla una variante naval. El tercer sistema es Lite Beam, el miembro más pequeño de esta familia. Es un láser compacto de 10 kilovatios desarrollado principalmente para operaciones de defensa antidrones (counter-UAS), es decir, contra sistemas aéreos no tripulados (UAS). A diferencia de los sistemas más grandes, Lite Beam no está diseñado para neutralizar amenazas balísticas.

¿Qué alcance tiene Lite Beam?
Lite Beam es lo bastante ligero y compacto como para instalarse en un vehículo. El sistema puede desplegarse con rapidez y permite batir objetivos con gran precisión. Los sistemas comparables de esta clase de potencia suelen alcanzar solo un kilómetro aproximadamente, mientras que nosotros llegamos a tres kilómetros. Esto es posible gracias a varias tecnologías clave desarrolladas por Rafael.

Si se observa Ucrania, la tecnología de drones parece evolucionar actualmente a gran velocidad. En su opinión, ¿qué es lo que más ha cambiado en los dos últimos años?
La guerra en Europa, los conflictos en Oriente Medio y otras crisis han aumentado de forma masiva la demanda de soluciones counter-UAS. Hoy los drones suponen un gran desafío para casi todas las fuerzas armadas, en especial los sistemas guiados por fibra óptica, que no pueden neutralizarse fácilmente con la guerra electrónica convencional. Por ello, las empresas tienen que aportar nuevas capacidades mucho más rápido que en el pasado. Muchas recurren a la inteligencia artificial para acelerar el desarrollo, la producción y la ingeniería de software. El objetivo es acortar el llamado «time to market». Otra tendencia es la reutilización de tecnologías existentes. En lugar de desarrollar cada sistema completamente desde cero, las empresas combinan subsistemas probados en nuevas soluciones que pueden introducirse con mucha mayor rapidez.

¿Qué significa eso en términos de eficiencia de costes?
La inteligencia artificial, la automatización y unos sensores cada vez más capaces son hoy un estándar del sector. Al mismo tiempo, cada empresa intenta aportar sus propias tecnologías clave para aumentar el rendimiento y mantener los costes bajo control. Interceptar un dron de 500 euros con un misil de 100 000 euros apenas tiene sentido económico. A la inversa, un UAV de 5000 euros puede destruir un radar que cuesta varios cientos de millones de dólares. Por eso, el coste de la interceptación siempre tiene que sopesarse frente al daño potencial. En conjunto, el mercado busca soluciones que puedan producirse con rapidez, sean eficientes en costes y puedan adaptarse rápidamente a nuevas amenazas.

¿Es ahí donde la tecnología láser muestra sus puntos fuertes?
Sin duda. El coste por disparo láser es prácticamente nulo. Los sistemas en sí requieren una inversión inicial considerable, pero a lo largo de toda su vida útil son extremadamente eficientes en costes, baratos de operar y muy robustos. Nuestros sistemas ya están en servicio operativo, por lo que hemos podido reunir una valiosa experiencia operativa. Los láseres no pretenden sustituir a los sistemas de defensa aérea existentes, sino formar una capa adicional dentro de una arquitectura de defensa aérea multicapa. Un láser solo puede batir un objetivo a la vez, pero el enfrentamiento es muy rápido. Combinado con el alcance, esto permite neutralizar varios objetivos sucesivos en poco tiempo.

¿Entonces el objetivo no es sustituir sistemas como Iron Dome por armas láser?
No, en absoluto. El láser es una capa adicional de defensa, no un sustituto. A menudo hablamos de «proteger al protector». Iron Dome es uno de los sistemas de defensa aérea de corto y medio alcance más capaces del mundo. Pero incluso un sistema como Iron Dome necesita protección. Junto con otras tecnologías, las armas láser pueden salvaguardar estos sistemas especialmente valiosos. Los conflictos recientes han demostrado que incluso las infraestructuras críticas siguen siendo vulnerables a drones como el Shahed. Nuestro objetivo es aportar una capa adicional de protección para estos sistemas estratégicos.

Ocurre que un ingeniero desarrolla y produce un sistema y, poco tiempo después, lo utiliza él mismo sobre el terreno. Luego vuelve a la empresa con experiencia operativa de primera mano.

La retroalimentación de las operaciones se considera hoy un motor importante de la innovación militar. ¿Cómo garantiza Rafael que esta experiencia se incorpore con rapidez al desarrollo de nuevos sistemas?
Israel ofrece un entorno excepcionalmente favorable para ello. Rafael dispone de instalaciones de ensayo de última generación en las que podemos probar nuevos sistemas en condiciones realistas. Igual de importante, sin embargo, es la velocidad de nuestro proceso de desarrollo. Adaptamos nuestros sistemas de forma continua sobre la base de la experiencia operativa. Un motivo clave es que muchos de nuestros ingenieros son también reservistas de las Fuerzas de Defensa de Israel. Ocurre que un ingeniero desarrolla y produce un sistema y, poco tiempo después, lo utiliza él mismo sobre el terreno. Luego vuelve a la empresa con experiencia operativa de primera mano. Esto nos permite implantar cambios de diseño, actualizaciones de software y nuevas funciones en muy poco tiempo.

De cara a los próximos cinco a diez años: ¿qué avances tecnológicos cambiarán más la guerra con drones?
La necesidad de soluciones de bajo coste y escalables seguirá creciendo. Estoy convencido de que la industria y las fuerzas armadas recurrirán cada vez más a tecnologías probadas y disponibles comercialmente y las adaptarán a nuevos requisitos militares, en lugar de desarrollar cada sistema completamente desde cero. Desde el punto de vista tecnológico, las armas de energía dirigida ganarán una importancia considerable. Entre ellas figuran también los sistemas de microondas de alta potencia (HPM). Sus capacidades todavía son limitadas hoy, pero en los próximos cinco a diez años podrían desempeñar un papel importante, sobre todo en la defensa contra enjambres de drones. En lugar de destruir físicamente cada objetivo individual, pueden inutilizar los sistemas electrónicos de los drones.

¿La tendencia va entonces más hacia el soft kill?
En términos generales, espero que las tecnologías de soft kill (neutralización electrónica) ganen una importancia considerable junto a los sistemas convencionales de hard kill (destrucción física). Otra tendencia será el uso creciente de drones autónomos que atacan a otros drones. Combinados con sensores modernos, sistemas de seguimiento de objetivos y lanzadores múltiples, se convertirán en una herramienta importante en la defensa contra enjambres de drones.

Dentro de cinco o diez años, ¿seguiremos hablando del «human in the loop» o los sistemas totalmente autónomos serán la norma?
Las capacidades autónomas ya son hoy una realidad. El seguimiento automático de objetivos, el ataque automático de objetivos y los sistemas autónomos ya están disponibles. La medida en que se utilicen depende, en última instancia, de la doctrina de cada usuario. Aunque en el futuro los sistemas puedan operar de forma cada vez más autónoma, sigo considerando indispensable la supervisión humana. Un motivo importante es la ciberseguridad. Los sistemas pueden verse comprometidos. Por eso, salvaguardas como el control humano o las funciones de autodestrucción seguirán desempeñando un papel importante. La inteligencia artificial ya está cambiando el desarrollo de productos, el desarrollo de software y la velocidad con la que los nuevos sistemas llegan al mercado. Sin embargo, en lo que respecta a las decisiones operativas, en mi opinión el ser humano seguirá siendo una parte indispensable del proceso de toma de decisiones.

Créditos de las imágenes

© Daniel Auer
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